SÍ QUIERO... WEDDING PLANNER¡¡ Y DISFRUTA DE TU MOMENTO.

 
Finca. Fotógrafo. Vestido. Invitaciones... Estos son solo algunos de los proveedores que entran en juego cuando una pareja decide darse el sí quiero, y los primeros que se añaden a la lista el día en el que, año antes por lo general, los novios se comprometen a pasar por el altar. Las piezas de un puzle que empiezan desordenadas y que poco a poco deberán ir encajando para que el conjunto final sea perfecto. En el proceso, sin embargo, dos variables que a veces juegan malas pasadas: el tiempo, que habitualmente suele ser escaso; y la falta lógica de experiencia, lo que les hace iniciar el camino algo desconcertados.
 
Para que eso no suceda, nos recomiendan los entendidos del mundo nupcial, los novios pueden contar con los servicios de un organizador de bodas. Como un servicio más, la figura del Wedding Planner entra en escena en España con la llegada del nuevo decenio con el objetivo de descargar a los novios de la responsabilidad que supone montar una boda con poco tiempo y, a veces, sin la falta de inspiración necesaria para que la celebración sea original y personalizada. En Europa y Estados Unidos nadie se casa sin una, y cada vez son más las parejas que se animan a contar con su asesoramiento.
 
Las bodas se personalizan cada vez más, con detalles más y más elaborados, lo que hace, más si cabe, necesaria la labor de este profesional del sector. Además de ponerte en contacto con los proveedores que más puedan encajarte, se asegura de que nada falle hasta el último minuto, encargándose además de que los novios disfruten de todo el proceso.
 
Se pretende que los novios lleguen al día B tranquilos, descansados, preparados para disfrutar al 100%. Pero ellos y también familiares y amigos. Y es que los Wedding Planners se encargan de que nadie tenga que estar pendiente de aspectos ligados a la organización. Para ellos, lo más acertado es dejar esas tareas en manos de profesionales. 
 
Las ideas o la aparición de mini eventos, como el photocall, photobooth o libro de firmas también son otros de los elementos en los que un Wedding Planner puede aportar su granito de arena. “Si una pareja se casa en Madrid pero veranean en la playa, ¿por qué no vamos a poder montar una playa en la capital?”, lo importante es que la boda contenga la esencia de esa pareja, lo que les caracteriza. “Si cada pareja vive una historia diferente, cada boda debe ser diferente.
 
Intentamos huir de los aspectos más tradicionales de las bodas para aportar cosas nuevas, sorprender a los invitados pero, sobre todo, que sea una boda muy personal, en la que los novios se vean reflejados con aquellas cosas que comparten, les gustan y por las que la mayoría les conocen”. 
 
La duda, llegados a este punto, puede recaer en el precio. El desconocimiento de la labor real de un organizador de bodas, unido a los ya de por sí costosos honorarios que conlleva un acontecimiento de este calibre, pueden echar para atrás a más de una pareja. Ellos, sin embargo, defienden que no son más caros que un fotógrafo o un vestido de novia, pues están con los novios desde el momento en el que les contraten y hasta el último momento. Guían, aconsejan, dan ideas, todo lo que puedan necesitar de ellos. Representan un apoyo importante.
 
“Puede ser un buen regalo de bodas cuando no sabes qué regalar. Es un dinero bien invertido y que garantizará el éxito del enlace y la tranquilidad de los novios. Casarse no tiene que ser un estrés, sino motivo de alegría desde el momento en el que se toma la decisión”, concluye. 
 
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