AMPARO CHORDÁ

 

Estilismo boda. Diseña trajes de novia, fiesta, madrina... Para ella la belleza novia está por encima  de todo.


"EL MUNDO DE LA NOVIA ES EL MUNDO DE LA MAGIA Y DE LA ENSOÑACIÓN"

Amparo Chordá prácticamente no necesita presentación. Ha hecho de la moda su pasión y de la creación y el diseño su vida, especialmente en el mundo de las novias.  Es una mujer vitalista y enérgica, que se sigue emocionando ante lo bello y aportando toda su ilusión a su trabajo. De su taller han salido deslumbrantes trajes con lo que ha vestido a muchas famosas de nuestro país. Sin embargo, para esta valenciana, la persona anónima es la más importante de sus clientes. Sus vestidos se han fotografiado al lado de los más grandes diseñadores mundiales. Sin embargo, esta mujer sigue trabajando con el mismo esmero y las mismas ganas que el primer día desde su taller de Valencia.

     ¿Cuándo descubres que te ibas a dedicar al mundo de la moda?

Comienzo cuando era una niña de 4 años, una forma de distraerme era vestir a las muñecas. Cuando no tenía vestido que ponerle a la muñeca, no dudaba en abrir el armario y sacar el traje de mi madre que más me gustaba, cogía las tijeras y empezaba a cortar hasta que yo misma elaboraba el traje de la muñeca. Imagínate la sorpresa de mi madre… (risas). Ahora lo recuerdo con muchísima ternura.  Creo que ahí ya se empezó a definir mi trayectoria o lo que iba a ser la pasión de mi vida, el mundo de la moda. Para mí, la forma de vestirte traduce la forma de ver la vida, traduce tu propio carácter y yo desde siempre he marcado una diferencia con mi imagen a través de la ropa.  No hay que ponerse nada porque sea tendencia de moda sino adaptar la moda a tu personalidad, esa siempre ha sido mi máxima.

      ¿Cómo das ese salto, cómo te profesionalizas?

Desde la humildad, yo creo que a mí se me ha dado ese don, es como una intuición. Lógicamente sin estudios y sin técnica no puedes elaborar nada, se parte de una formación pero tú puedes tener una formación extraordinaria y luego no tener esa cosa mágica que hace que tengas un estilo propio. Y a mí se me ha dotado de esa magia. Mi formación la hice ya de adulta, cuando realmente decidí hacer lo que a mí me gustaba que era poner en práctica y aprender eso que tenía dentro y que quería traducirlo en algo real. Yo plasmaba en mi imagen lo que me gustaba, me hacía mi propia ropa y algunas amigas y conocidas me decían que querían que les hiciera lo mismo. Ahí comenzó mi trayectoria. Empecé a trabajar en el mundo de la televisión. Hice una colaboración cuando se inauguró Canal 9, en un programa musical y de ahí, mi trabajo gustó y empecé a hacer teatro. Siempre digo que yo empecé por lo más difícil que es el mundo de la comunicación, porque todo es para ya, con una disciplina germánica y todo tiene que estar perfecto. Con esa exigencia fue con la que me formé y después la vida me ha llevado hasta el mundo de la alta costura y especialmente al mundo de las novias que es el mundo de la magia y de la ensoñación.

 ¿En qué te inspiras a la hora de crear un vestido?

Hay dos maneras. Cuando yo hago un desfile, tengo una inspiración interior que te lleva a un leiv motiv con el que desarrollas tu propia pasarela o lógicamente cuando tienes una persona delante, esa primera conversación en la que se hay un intercambio de gustos, de ideas, incluso la forma de moverse de la persona, su propio estilo… es donde yo tomo ese cúmulo de conocimientos y lo pongo al servicio de la novia. Hay una simbiosis perfecta entre la idea inicial de la novia, su gusto, cómo ha soñado verse vestida y lo que yo pueda proponerle. Yo hablo con la novia durante horas. Jamás cierro un traje de novia en la primera entrevista. Creo que para hacerse el traje más importante y exclusivo de su vida, la novia tiene que tomar conciencia de todo lo que hemos hablado y lo que hemos elegido juntas y decidirlo desde la más absoluta convicción.  Nunca busco el negocio. Yo estoy aquí para dar seguridad y tranquilidad a la persona que te elige.

 ¿Qué crees que es lo más importante a la hora de confeccionar un traje?

La ilusión, indudablemente. La ilusión es el motor que mueve el mundo. La ilusión es lo que hace que sin ni siquiera coger el papel, simplemente con los ojos abiertos, sueñes y digas “quiero esto y necesito plasmarlo”. Y esa ilusión hacia la idea es lo que te hace, con amor, llevarla a cabo.  El amor por la realización pero la ilusión para comenzar. Yo tengo intacta la ilusión de mi primer traje. Gracias a Dios, es una suerte añadida en mi vida de mantener esa ilusión y ese sentir que siempre es mi primer traje. Eso es una maravilla porque me lo paso muy bien. Es que disfruto tanto con lo mi trabajo… Es difícil de transmitirlo. 

   ¿Tienes un estilo definido?

Indudablemente existe un estilo que es el de la elegancia, el de lo artesanal, el de lo único… y luego me voy adaptando a las personalidades que encuentro. Pero siempre, un traje mío se nota que es mío, aunque no tenga nada que ver con otro estilo, pero siempre hay un denominador común. Mucho trabajo, mucho trabajo y mucho trabajo. Me complico mucho la vida. Siempre busco la perfección, soy una paranoica de la perfección.

    ¿Cómo es el proceso cuando llega a tu taller una novia por primera vez?

Siempre dejo hablar a la persona porque en saber escuchar es donde está la clave de la idea. La novia habla y viene con sus ideas o con sus interrogantes, o con diferentes propuestas que hay que saber fundirlas en un crisol y es entonces cuando sale su propio traje. 

    ¿Cómo han ido evolucionando los trajes de novia en todos estos años?

He visto desde la novia más clásica, más austera, más sobria hasta el traje de novia absolutamente disparatado, super moderno, lleno de aditivos y rallando en el vestido de fiesta. Ahora hemos vuelto a lo bello. Lo bello siempre permanece y perdura.

     ¿Tienes algún color o alguna tela fetiche que suelas utilizar a menudo?

Me gusta investigar mucho en la mezcla de texturas y en las calidades de las telas. Esto es un mundo increíble. Pero yo amo la seda natural, amo lo natural.

     ¿Qué es lo más difícil que te han encargado?

Para mí lo más difícil es también lo más estimulante. No me parece nada difícil, sino al contrario, todo es estimulante, soy como una central de energía positiva que me hace verlo todo atractivo. Al contrario, cualquier reto me ayuda a mejorar y a avanzar en la vida. 

      ¿Qué te queda por hacer en el mundo de la moda?

Un ballet. Lo tengo muy claro. Amo el mundo de las artes escénicas enormemente. Cuando vi que un maestro como Valentino vistió al ballet de Viena, me llenó de satisfacción. Dije, “qué maravilla”. Qué bonito esa conjunción del arte, de la música, la danza, la belleza plástica…

      Has vestido a muchas famosa ¿Hay alguna que se te haya resistido y que te gustaría que llevara un traje tuyo?

He vestido a muchas famosas, a muchas modelos, pero para mí, lo más importante es esa persona anónima que te elige por la ilusión de llevar un “chordá”, esa persona para mí es la verdaderamente importante.

    ¿Qué es lo más gratificante de esta profesión?

La fidelidad en la gente, el que te recomienden, una novia a otra novia, a una amiga; la continuidad de tu propio trabajo. Eso para mí es lo más gratificante. Cuando una novia llora delante del espejo por la emoción que le produce ver su traje. Eso es lo más importante.  A mí me gusta potenciar ese amor por lo bello, ese amor por las emociones. Sin emoción no se puede trabajar en esto.