¿ SON LAS BODAS ITALIANAS DISTINTAS A LAS ESPAÑOLAS?

 Dicen que todos los países del Mediterráneo están hermanados, pero ¿cuánto tienen en común nuestras bodas? La felicidad de los novios seguro que es la misma, pero las tradiciones y los ritos cambian de un país a otro, con sus peculiaridades en etiqueta, protocolo y organización.

Por ejemplo las invitaciones aunque la planificación comienza un año antes de la fecha, como aquí, las invitaciones suelen mandarse dos meses antes de la boda y "siempre, siempre, los novios entregan la invitación en un sobre manuscrito por ellos, a cada invitado." Las listas de boda, especialmente si tenemos en cuenta que la planificación de los regalos se puede hacer por Internet desde hace varios años, también se parecen a las nuestras "pueden regalar algo presente en la lista, o bien aportar solamente parte de un regalo, si por ejemplo es de un precio alto". También es común organizar la lista de boda a través de una agencia de viajes, para que cada invitado pueda colaborar con el pago del viaje de novios.

Hasta aquí no hay grandes sorpresas. Las mayores diferencias con nuestros vecinos mediterráneos llega a la hora de hablar de ritos y tradiciones, algo que también pasa en España, donde el equivalente a 'cosas muy nuestras' sería por ejemplo la tradición de llevar huevos a las Clarisas, para que haga sol en el día B, o el intercambio de las arras durante la ceremonia, una tradición católica popular en España y otros países hispanohablantes, pero que no se utiliza en el resto del mundo. "Hay una diferencia entre el norte y el sur de Italia "En el norte no hay reglas y no se hace nada en particular, salvo una comida o merienda familiar. En el sur, la noche antes de la boda el novio se coloca bajo la ventana de la novia para cantar una serenata, y, ya el mismo día de la boda, y antes de ir a la iglesia, él va a casa de ella para entregarle el ramo. Después de la boda, los invitados acuden a la puerta de la casa de la pareja, donde la madre del novio tira al suelo un plato con caramelos y dinero".

Para la celebración del enlace, la gran favorita es la villa italiana, una construcción arquitectónica clásica concebida como casas de recreo entre los antiguos romanos de clase alta. "La pareja casi siempre prefiere ir a almorzar a una villa y contratar un catering que se ocupe del banquete. Este tipo de villas son típicas casas en el campo, con decoración rural o bien palaciega, que se alquilan el fin de semana completo y en las que pueden pernoctar los novios y algunos invitados."