IMPREVISTOS DE ULTIMA HORA

 

Vestido de boda, catering para bodas, la finca para boda... todo tiene que estar preparado. Organizar una boda.

Todo está preparado, llegó el gran día, y de pronto…¡desastre! Lo más inesperado sucede. ¿Qué hacer?, antes de que cunda el pánico lee nuestros soluciones que te ofrecemos desde Atidemi, y prepara tu kit para posibles contrariedades de última hora.

La Indumentaria

Un mal pisotón  que rasga la cola, la cremallera que se rompe, un traspiés que parte el tacón… Es complicado tener un cambio completo de repuesto para fecha tan señalada, por lo que habrás de tener especial cuidado con la elección de cada uno de los elementos. Una pequeña rasgadura o una costura que se abre en mitad de la celebración puede estropear el gran día, por lo que no está de más que alguna de tus invitadas más íntimas lleve en su bolso un pequeño set de costura básica con imperdibles, aguja e hilo. Un par de puntadas maestras en el momento crítico salvará la situación, por lo que si tenéis confianza con el diseñador del vestido podéis invitarlo a la celebración; por el precio de un par de cubiertos tendréis a un especialista que sin dudarlo solventará la situación de inmediato. Para evitar posibles problemas con el cierre, algunos vestidos llevan un doble dispositivo de cierre: cremallera y botones, así, en el caso de fallar uno de los sistemas siempre nos queda una segunda opción. De no ser así, el arreglo rápido es complicado y probablemente poco vistoso, por lo que no estaría mal contar con un echarpe o chal auxiliar que nos ayude a tapar los apaños de última hora. Tampoco está de más llevar un pequeño cepillo para la ropa; tras la lluvia de arroz, el traje del novio, sobre todo si es oscuro, queda con una ligera y poco estética capa de polvillo que sale fácilmente con un rápido cepillado.

El tema del tacón roto es más complicado, desde Atidemi os aconsejamos que para el gran día contéis con dos pares diferentes, uno de ellos más cómodos para la fiesta, así evitamos dos posibles problemas: la posible rotura del tacón y el posible dolor de pies de última hora. Otro problema imprevisto que puede surgir sin esperarlo es que los zapatos resbalen en exceso, para evitarlo, lo mejor es rayar la suela con la punta de unas tijeras o cuchillo formando una cuadrícula, o aplicar laca del cabello sobre las mismas, de esta manera reforzamos la adherencia del calzado al piso.

¿Dónde están las alianzas?

Puede que debido a los nervios y las prisas, en el momento ritual del enlace las alianzas se hayan quedado olvidadas en casa. Si el lugar de celebración del enlace es relativamente cercano, cuenta con alguno de tus invitados que se haya desplazado en moto, podrá evitar posibles atascos y ayudarte a solucionar el problema en el menor tiempo posible. Si estás muy lejos la solución pasa por sustituirlas por algunas prestadas. Id, desde ya,  probándoos los anillos y alianzas de amigos y familiares, por si llegase el momento, tener claro cuales os vienen bien.

¿Quién le invitó?

Los invitados, a veces, pueden jugárnosla sin pretenderlo: un familiar lejano que confirma su asistencia a última hora, acompañantes inesperados, conductas inapropiadas durante la celebración…Lo que está claro es que aunque los protagonistas sois vosotros, el ambiente general de celebración no puede verse enturbiado dejando a determinados personajes fuera de la misma. Habitualmente, los lugares preparados para celebraciones de este tipo están acostumbrados a este tipo de percances, por lo que un pequeño número de invitados extras siempre podrá ser resuelto añadiendo una mesa o dos. De todos modos no está de más plantear el posible problema a la hora de contratar.

Cuando el problema viene dado por la actitud de alguno de los invitados, tendremos que recurrir a nuestras mejores formas para solventar la situación. Lo indicado sería que alguna persona cercana a vosotros y al susodicho elemento perturbador fuera la encargada de poner orden, persuadiendo a la persona para que cambie de actitud o haciéndola desaparecer discretamente de la reunión, de esta forma evitaremos enfrentamientos directos. En el caso de que haya fragmentos discordantes dentro de la misma familia, el reparto de los sitios es fundamental: aleja a los enemigos y en los casos en los que por protocolo sea  imposible, introduce en la mesa a algún invitado imparcial  que funcione como pacificador.

¿Llueve en Julio?

Da igual la fecha que hayas elegido. La climatología no es una ciencia exacta a largo plazo, por lo que es imposible prever con seguridad el tiempo que hará el día D. Si has decidido celebrar tu boda al aire libre, no está de más contar con opciones o soluciones rápidas por si el cielo se pone en contra. Plantea, antes de contratar, un posible cambio de espacio o la inclusión de elementos protectores como carpas o similares, y el posible encarecimiento por este motivo.

¡La novia está enferma!

Si la enfermedad es de orden mayor, la salud manda y no quedará otra que posponer la ceremonia, pero si se trata de algún tipo de malestar más genérico, lo que toca es recurrir al médico. Acude a un centro de salud de urgencias, evita los hospitales o no llegarás a tiempo, allí te recomendaran lo más adecuado, incluido los analgésicos que te hagan el día más llevadero. En estos casos tendrás que privarte del alcohol y evitar situaciones extremas de cambios de temperatura ambiental o que te hagan sudar en exceso (no se trata de morir en el intento). Toma zumos vitamínicos y mucha agua, aunque lo más probable es que mejores a lo largo del día, ya que suelen ser los nervios los agentes que provocan ciertos síntomas de mal estar.

No está de más prevenir y en las semanas anteriores a la boda alimentarnos, descansar bien, y repasar todos los puntos claves nos asegurarán un día brillante y sin problemas.