LA IMPORTANCIA DE LAS FLORES

 

Celebración de una boda con una decoración floral a tu gusto. Detalles para bodas que sorprenderán a tus invitados.

Las flores tienen su propio lenguaje y significado. Nos acompañan en los momentos más importantes de nuestra vida, desde el nacimiento hasta la despedida final manifestando y expresando nuestros sentimientos. Las flores sirven para declarar nuestro amor, para felicitar un cumpleaños, para pedir perdón o dar las gracias. Y como no podía ser de otra forma, cumplen un papel muy destacado en la ceremonia nupcial.

Para elegir los adornos florales de una boda, tenemos que tener en cuenta el resto de los elementos que componen el enlace.  La estación del año en las que vamos a celebrar la boda suele determinar qué tipo de flores utilizaremos. Lo habitual es decorar el espacio con flores de temporada aunque, hoy en día, se puede conseguir casi cualquier cosa por encargo. También  el lugar de la celebración marcará qué tipo de adornos presidirán la unión. Una iglesia pide ornamentos delicados y en tonalidades suaves, en cambio un juzgado o la sala de un Ayuntamiento pueden ser engalanados con un tipo de decoración con más fuerza. No es lo mismo celebrar una boda en un restaurante al lado del mar que en una finca en mitad de la montaña o en un hotel en la ciudad. Cada uno de los espacios demanda un tipo de adornos florales diferente, acordes con el entorno y la luz.

Las rosas siguen siendo las protagonistas indiscutibles en los enlaces matrimoniales, aunque también triunfan otras especies como las calas, las magnolias, el lilium o las peonías, que al combinarlas con flores de orden menor y otras importadas, consiguen un resultado elegante y delicado. A la hora de decidirse por las tonalidades, es conveniente inclinarse por los colores claros y luminosos, que den luz natural y claridad al recinto. En cuanto al tipo de adornos florales que animarán la celebración, la estrella es, sin duda, el centro de mesa. Un buen centro estará confeccionado con flores de colores que sean acordes a los del lugar del banquete, desde el mantel hasta la tapicería de las sillas pasando por el color del suelo o el de las paredes.  También hay que considerar la forma, el tamaño y la disposición de las mesas, y valorar si estamos en un recinto al aire libre o en un espacio cerrado. Es recomendable que el centro de mesa no sea de gran altura para no reducir la visibilidad entre los comensales. Las mesas de mayor importancia o motivo de atención deberán hacer uso de centros de mesa austeros y poco llamativos. 

La decoración de ese día no es un tema menor, las flores y los adornos que elijas no deben destacar sobre otros elementos pero si ayudar a crear una atmósfera en la que tú y tus invitados sintáis que el entorno que os envuelve es agradable y sobre todo, muy especial.