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Roberto Diz recibe la VI aguja brillante

Roberto Diz recibe la VI aguja brillante

Del Gremio de artesanos de satres y modistos C.V

Valencia, 02.12.2017.- En el transcurso de un acto protocolario celebrado anoche en Hotel Ayre Astoria Palace de Valencia, el Gremio Artesano de Sastres y Modistas de la Comunidad Valenciana otorgaba su máxima distinción, el Premio Aguja Brillante, al emblemático modista gallego Roberto Diz.

Con una dilatada carrera profesional dedicada en cuerpo y alma al mundo del diseño, tanto distintas disciplinas artísticas, desde hace 16 años diseña colecciones con su nombre, estando presente las pasarelas más importantes de España.

El Maestro Mayor, Fran Tochena, al frente de la junta de gobierno del Gremio formada por Ana Urango, Susi Horcajo, el diseñador Julio Vera, Diego Orzáez, Paqui Ortíz, Ascensión Sanz, al bordador Juan Carlos Pitarch y la indumentarista y vicepresidenta Amparo Fabra recibían a los asistentes a la cena de gala.

No quisieron perder la ocasión de expresar su cariño al homenajeado los también creadores y agremiados Rosa Blasco, Mª Rosa Fenollar de Brotocó Atelier, Teo Garrido, Angela Messeguer, Claudia Bernedo de Greta by Claudia B., el Dr. Alberto Vericat Queral, Mónica Fuero y Esperanza Ramón de Vericat, Judith Mas el indumentarista Juan Carlos Cañabate, Mamen Puchades, la periodista Natalia Martínez, como tampoco faltaron al evento un nutrido grupo de estudiantes de la escuela del Gremio.

En su última Asamblea, el Gremio decidió por unanimidad que el diseñador distinguido en esta sexta edición del Premio Aguja Brillante, que reconoce la trayectoria y el buen hacer de un creador español fuera, con todos los honores, para Roberto Diz, quien recibía la espectacular aguja creada y realizada por el joyero Guillermo Martorell de Siete Jewels Gallery. Las cinco ‘agujas’ anteriores las recibieron Elio Berhanyer, Francis Montesinos, Lorenzo Caprile, Juan Andrés Mompó y Enrique Lodares.

Premio Aguja Brillante del Gremio Artesano de Sastres y Modistas CV

Guillermo Martorell, de la firma valenciana Siete Jewels Gallery, ha sido el encargado de crear la aguja, realizada artesanalmente en plata satinada rodiada en un diseño de punta larga y afilada con un diamante talla brillante de 0,17 quilates en el ojo.

Una clara inspiración y homenaje al oficio de la costura con la que Siete Jewels pone en valor el trabajo de los modistas con la filosofía artesanal con la que realizan sus creaciones en alta joyería.

 

Por casualidad

 

Sam y Claudia se conocieron en Barcelona, en una de esas tardes de septiembre en las que parece que todo está por hacer.

Ella esperaba el metro, cansada, después de un duro día de trabajo. Él se había subido una parada antes y el destino quiso que Claudia se sentara justo a su lado. No pudo evitar sus ojos azules al subirse al vagón, ni tampoco que en su cara se dibujara una sonrisa. Nerviosa, buscó su móvil para disimular, con tan mala (o buena) suerte que salió despedido hacia los pies de Sam. Sin pensarlo ni un segundo, se agachó a recogerlo, y ese gesto fue la excusa perfecta para rozar levemente su mano. Un tímido “gracias”, un intercambio de sonrisas y muchas ganas de volver a encontrarse fueron el resultado de ese primer encuentro.

Claudia nunca cogía el metro, prefería desviarse y coger el autobús. Nunca le gustó la sensación de estar bajo tierra. Sin embargo, al día siguiente, volvió a cogerlo a la misma hora, en el mismo vagón y en la misma estación, ansiosa por volver a encontrarse con esos ojos azules. Contuvo la respiración, apretó las manos y al abrirse la puerta, allí estaba él, expectante. Sus miradas volvieron a encontrarse y el intercambio de sonrisas fue inevitable, pero esta vez, Sam no estaba dispuesto a dejarla marchar sin más.

Y así, de intercambiar miradas pasaron a intercambiar palabras, números de teléfono, aficiones y muchas tardes de domingo. Lo que empezó siendo una bonita casualidad acabó mezclando por completo las vidas de Claudia y Sam, dos vidas que estaban muy próximas de ser sólo una. Supongo que es cierto eso de que las casualidades no existen, porque lo que empezó siendo un encuentro en el metro acabó con una petición de mano sólo unos meses después.

Sam y Claudia eligieron casarse en Can Ribas, lugar del que ambos se enamoraron nada más poner un pie en él. Tenían claro que querían casarse en un lugar con carácter, cerca de Barcelona, y esta preciosa finca, cuya historia se remonta desde el siglo XVIII, era el lugar perfecto. Magia, encanto y tradición impregnan las paredes de esta maravillosa finca rodeada de bosques y jardines. Un lugar en el que se ha mantenido el espíritu de una casa familiar, dando siempre un especial trato que sólo se consigue cuando siete generaciones se han dedicado a este oficio.
Un lugar con un aire italiano, que irradia aromas y colores al más puro estilo de la toscana catalana.

Ella eligió un vestido de José María Peiró , modelo Julia, que adornó con tocado de Alial y joyas de Suárez. Para ponerse guapa ese día decidió confiar en Francis de Oui Novias. Sam, optó por traje y complementos de Mirto .

Su boda debía ser tan especial como su historia. Cada detalle se cuidó la máximo, por ello confiaron en las flores de RITA Experience y el mobiliario a Options , los cuales prepararon una larguísima mesa imperial, en el camino de entrada a la casa, rodeados de decenas de cipreses e iluminados perfectamente para la maravillosa ocasión.

Tal vez tenía razón Séneca cuando decía eso de que vivimos por casualidad.

 

Fotos: Natalia Ibarra
Coordinación y estilismo: Rodolfo Mcartney de Noquiero
Localización: Can Ribas
Vestido: José María Peiró
Tocado: Alial
Joyas: Suárez
Traje y complementos del novio: Mirto
Flores: RITA Experience
Mobiliario y menaje: Options
Ayudante: Cenas Adivina
Making off: Loren Photography
Modelos: Claudia y Sam Agencia Francina
MUAH: Francis Molina para Oui Novias